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martes, 26 de enero de 2016

PEP, VIAJE AL FUTURO (2)






PEP, VIAJE AL FUTURO





Pep, el niño, ahora joven de Lleida, unos meses antes de viajar a Chile trabajo en la oficina del "Profesor Mercantil", G. Coll, Gestor del Banco de España, un Sr. Madrileño, con apellido catalán, con las actitudes feudales, de los que tenian una carrera universitaria, en una época que la actividad principal, era hacer lo que fuera para comer,  abrigarse, resistir el frío, y la escasa vivienda para la población que hacia lo que se podía para resistir. ¡Un premio Nobel dijo un día de lucidez y larga berborrea, "El que resiste vence". es verdad,..... si no te mueres antes.
Corrían los años de post guerra civil, y guerra mundial. Analfabetismo en España, 50% de la población, ambiente gris, desconfianza entre la gente, había que congraciarse con todos para evitar ser delatados como enemigos del régimen. Era el país, "RESERVA ESPIRITUAL" de la humanidad, concepto que era utilizado con la bendición del clero católico, con la bendición papal, para respaldar la crueldad del "Caudillo de España por la Gracia de Dios", así ponían las monedas de la época, que los españoles pensantes nunca entendimos como la autoridad religiosa lo permitia.
Tampoco era de extrañar si al cruel dictador, que salvo España del comunismo y la masonería, entraba a la Iglesia bajo Palio, utensilio hecho y pensado para cobijar el Santísimo, la Ostia consagrada, colocada en el interior de un cáliz, con resplandores de plata y oro, que según los teólogos, era el Dios, y que a su paso la gente se arrodillaba y agachaba la cabeza respetuosa mente. La Iglesia Católica sirvió a Franco, y Èl se sirvió de ellos.
 Era el segundo poder del estado. Pep como los niños bien de la época estudiaba en los Hermanos Maristas de Lleida, donde había estudiado su padre, colegio que a través de la religión, les enseñaban además de sumar y restar, que si cometian un PECADO MORTAL, irían derechitos al INFIERNO. Pep y los demás alumnos, corrían a confesarse en la Iglesia del lado del colegio, no se fueran a morir esa noche, y se quemaran para toda la eternidad. Eternidad, quemarse, pecados mortales, confesión, comulgar, y en ayunas, sin masticar la Ostia, porque entonces sangraría el cuerpo de Cristo, Pep, seguramente no entendía toda la parafernalia religiosa, ni porque los hombres llevaban los pantalones parcha dos, y las casas olian a sardina, y los pisos no tenían lavabos, tampoco entendía porque había comerciantes que vendían comida de estraperlo,(mercado negro) cuando estaba racionada, porque no había suficiente para todos y había que racionar la, decía el Gobierno, pero los que tenían dinero podían comprarla, Pep, debía intuir, que algo no estaba bien, que había otras posibilidad es de vida, seguro, seguro, pero donde? como?.......era pura intuición, también en su interior debía haber el espíritu aventurero propio de un joven, influido tal vez, por el cine de Holliwood, o los libros de aventuras de Salgari, Julio Verne, o como aficionado al teatro, ya que en el colegio había un teatro, que ahora llamaríamos de bolsillo, y  los Maristas se habían dado prisa de adaptar muchas obras, para hombres solos o mujeres solas, con toda seguridad sin permiso del autor. Ellos eran la autoridad. La editorial Salesiana, había hecho las tranformaciones de las obras, lo que , en principio no  llamaba en absoluto la atención, era un colegio de hombres, el teatro lo hacíamos los hombres, hasta la Ines de Juan Tenorio de Zorrilla, lo hacia un hombre, en la edicion salesiana, Pep, debía estar muy confundido, sin saber exactamente que pasaba, pero aquello, a veces resultaba divertido, pero no le gustaba. Pep tampoco se preguntaba como se hacían los niños, los educaban separando los dos géneros.Recordemos que el clero definía el baile, como un abrazo consentido y prolongado, principio del Gran Pecado Mortal. Todo esta forma de vida supongo que no la entendía, pero la rechazaba intuitivamente. La Sociedad aceptaba la extraña situación, sin pensar, había que comer cada día, no había tiempo para pensar, para eso estaban los curas y el Caudillo, ellos decían lo que convenía a la población.
El miedo es libre, lo único libre de la época.
Todo estaba oculto, Pep, intuía, eso si, en silencio, al que la gente se había acostumbrado, pues cada día eran testigos de que las personas que pensaban demasiado, y además lo decían en voz alta, curiosamente, desaparecían, hasta los iban a buscar en coche en la madrugada, para no agotarlos caminando hacia el infierno carcelario, o campo de concentración. Pep, intuía, (pero en silencio) y aquí estaba el contrasentido de los seres humanos, a veces,  no se sabe muy bien porque, se hace lo contrario de lo que piensas,  pues Pep, participaba de la Acción Católica, de los Cruzados Eucarísticos, monaguillo en la Santa Misa, catequista.
Pep  quería ser  actor, esa era su pasión.


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